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sábado, 4 de octubre de 2008

Más cine, por favor (II)

Anteriormente había hablado de Jason Schwartzman. La primera vez que le vi en una película me pareció un tipo raro, pero seguramente sería por su personaje. La película era “Extrañas coincidencias” (I heart huckabees); dirigida por David O. Russel y guión de Jeff Baena y D.O. Russel. ¿El argumento?. Convencido de que una serie de coincidencias en relación a un portero guardan algún secreto respecto a los principales enigmas de la vida, el protagonista busca la ayuda de una agencia de detectives: Los Detectives Existenciales, un par de metafísicos unidos en matrimonio que, osadamente, investigan los misterios que están en la base de las vidas interiores y secretas de sus clientes. Cuando están sobre un caso, estos dos tipos siguen a sus clientes de cerca y de forma muy estrecha, observan sus actividades diarias, preguntan a sus amigos y compañeros de trabajo, y examinan del derecho y del revés la vida que llevan. El protagonista era Schwartzman y Dustin Hoffman era el metafísico detective.
He aquí otra serie de relaciones a analizar: Jason Schwartzman es sobrino de Francis Ford Coppola, por tanto primo de Sofia (actúa en su “María Antonieta”); y amigo, junto con los hermanos Wilson, de Wes Anderson. De hecho, el guión de “Viaje a Darjeeling” está escrito por el mismo Anderson, el actor Jason Schwartzman y su primito Roman Coppola (familia prolífica donde las haya).
Y por último, otra de mis rarezas favoritas: “Más extraño que la ficción” (Stranger than fiction) con guión de Zach Helm y dirección de Marc Forster. Un hombre (Will Ferrel) se levanta una mañana, y mientras cuenta el número de cepillados de sus dientes, escucha una voz femenina que va narrando cada una de sus acciones. Después de descartar ser un paranoico, decide consultar a un profesor de literatura que actúa como psiquiatra-filósofo (Dustin Hoffman, conectando con el detective existencialista de “Extrañas coincidencias”).
Estoy deseando descubrir alguna de más esta clase de películas.

domingo, 31 de agosto de 2008

Más cine, por favor (I)

Hace unos días estuve en el cine viendo “La momia: la tumba del Emperador Dragón” (y van tres). Sí, lo sé. Pero en mi defensa diré que en verano no sólo hay sequía con el agua.
Cuando pierdes el tiempo, y el dinero, con una película como ésa; te acuerdas de -y echas de menos- esas joyitas que un día descubriste en el cine sin querer.
Empezando por Wes Anderson. La primera película suya que vi fue “Los Tenenbaums, una familia de genios” (2002).
Y a partir de ahí me decidí a seguirle:
Life Aquatic (2005)
Viaje a Darjeeling (2008)
Para completar su filmografía:
Ladrón que roba a ladrón (1996)
Academia Rushmore (1998)
Anderson dirige, produce y escribe (con colaboraciones) el guión de sus películas.
Bego ya habló en otro post de Owen Wilson, aliado de Anderson. Otro de los actores de “Viaje a Darjeeling” es Jason Schwartzman. Dejo aquí este nombre que retomaremos después.
Hace algunos años compramos nuestro primer reproductor de DVD. Para probarlo, la primera película que alquilamos (por supuesto que pagamos por ella, ¿qué os creíais?) fue: “Adaptation (el ladrón de orquídeas)” (2002). Aparte del hecho de que hasta que conseguimos enterarnos de cómo empezar a ver la peli, no dejamos de escuchar el soniquete de “Sweet Caroline” que todavía a día de hoy tengo en la cabeza; me quedé con la idea de seguir al director Spike Jonze. De paso me enteré de que era el marido (por entonces, ex ahora) de la “hijísima” Sofia Coppola. Casualidad que el protagonista de “Adaptation” sea Nicholas Cage, sobrino de Francis Ford Coppola. Todo queda en casa.

El guión de “Adaptation” es de Charlie Kaufman y Donald Kaufman. Y con este guionista (Charlie Kaufman) llegamos a “Olvídate de mí” (2004). Otra joyita inesperada. Qué bien cuando no esperas nada, ya que el protagonista de la película es Jim Carrey; y te encuentras una historia original. El director de esta originalidad es Michel Gondry.





Dejamos pendiente una segunda parte con un par de alegrías más para el intelecto y la imaginación.

lunes, 7 de julio de 2008

Expiación

“Expiación” Ian McEwan. 2.001.
Es un drama intenso y emocionante. Uno de esos libros que cierras tras leer un párrafo para sentir durante un momento todo lo que el libro acaba de hacerte evocar.
Es impresionante el distinto punto de vista de una misma situación por diferentes personajes. Esto incluye la parte subjetiva que aporta cada uno a la explicación del porqué de las cosas: la realidad es como es, pero cada uno intentamos explicárnosla según nuestros conocimientos previos, nuestros prejuicios y nuestras ideas.
Asimismo, no es fácil describir en una frase o en un párrafo la manera de ser o la situación de un personaje. O mejor, me desdigo: sí puede describirse, pero, ¿le llega al lector?. Se puede decir “la señora Tallis languidecía en la chaise-longe con las persianas bajadas esperando a que su migraña pasara”. Pero esta frase no hace sentir los años de indolencia y de esconderse tras los dolores de cabeza, como el avestruz hace en un agujero. Para transmitir todas estas sensaciones, McEwan describe al personaje, a su situación, a sus pensamientos, a sus sentimientos… mediante párrafos y párrafos (hasta diez páginas para Emily Tallis) con detalles del carácter y acciones del personaje. Es un pequeño peaje que hay que pagar para sumergirse y ser parte del entorno de todas las figuras del libro.
Por cuestiones personales, me ha gustado la descripción de Robbie Turner volviendo a casa desde Francia en la Segunda Guerra Mundial, tan homérico ¿verdad?; con su evocación de Cecilia (“Te esperaré. Vuelve.”) y preguntándose, y enfadándose, por cuál es el mérito de ella con sólo esperarle. “… una persona que aguardaba a otra era como una suma aritmética, e igualmente desprovista de emoción. Esperar. Simplemente una persona que no hacía nada, a lo largo del tiempo, mientras otra se aproximaba…”
Termina resolviendo la situación: le espera sólo a él y eso es lo que hace que no se sumerja en la desesperación y locura de su entorno. Mientras él tenga que resolver su propia situación, ella hará lo posible por seguir adelante y por ser su luz al final del camino: “…y ahora que él también estaba tranquilo, por supuesto que vio lo bueno de que ella le estuviese esperando. Al diablo la aritmética. Te esperaré era algo elemental. Era la razón de que hubiese sobrevivido. Era la manera corriente de decir que ella rechazaría a todos los demás hombres. Sólo tú. Vuelve”.
Y dos finales. Se elige el que se quiera. El segundo pretende ser realista y quizás pasa a cruel, y por ello me parece que pierde ese áurea realista del que quiere envolverse: ¿de verdad que es necesario hacer que Lola esté mucho mejor que su prima pequeña al final de sus vidas?. A mí me parece que Robbie pierde fuerza con este final, porque queriendo parecernos a la vida real, eliminamos la parte de héroe de su personaje. No hay ningún hombre tan listo, inteligente, templado, apasionado,…
Del final no puedo decir nada más; y de hecho, he dicho demasiado (es la suerte de que esto no lo lea nadie).

PD. Algún día habrá que hablar sobre el impresionante vestido verde de seda que viste Cecilia en la cena, con su materialización en el que lleva Keira Knightley en la versión cinematográfica.